domingo, 9 de octubre de 2016

CARLOS MARZAL EN POETAS EN EL ATENEO


Ubi sunt

Todo está en donde estuvo, todo late
en el primer latir
de la primera aurora cautivada,
y en su cautivo corazón en pálpito.
Todo fluye
en el mismo fluir de un mismo río,
por el agua tenaz de un cauce idéntico.

¿Acaso es que no sientes en tu piel
la salvaguardia de otra piel pretérita,
las sangres centinelas de tu sangre,
las sombras que fecundan a tu sombra?

¿No sabes escuchar bajo la voz
los coros primordiales de las voces,
ni el ser de la palabra en cuanto somos,
ni el eco de vivir en lo que hablamos?

Lo que antes eran hombres hoy es tiempo,
las mujeres que han sido son del aire,
la arena vagabunda, nuestros hijos.

¿ En el volar, no ves el vuelo inmune?
¿No amas, en el amar, el amor único? 

A fuerza de mudarse, nada cambia;
de tanto discurrir, todo está inmóvil.
Hay una sola frente pensativa
que entiende la hermandad de cuanto existe
y en cuanto ha muerto ve lo que no muere.

¿Qué se fizieron, pues? ¿Dó los escondes?

Cierra los ojos para ver más claro
y sal fuera de ti para morar contigo.

sábado, 8 de octubre de 2016

ENSAYO PARA UN CONCIERTO Y OTROS SONETOS

"Libro también de poemas sentimentales pero no de poemas amorosos según codificó hasta la extenuación el romanticismo, con lo que pone al autor y sus lectores en el brete de tener que identificarse con él." (Ricard Vellbeser).


juntos la luz será más clara
                                de invisible color
                de esperanza notoria de gacela
                 que consume feliz tanto sosiego

el cariño penetra con dulzura
                      y entre los dos renacen
                melodías y adagios de pasión
                                allá en el valle alegre

           las amapolas lucen su poesía
          sobre un verde mantón iluminado
          regado por rocío y hierba buena

                                               brillo de plata
                                                            enamorada luna

                 astral refugio del amor que vives.
(Vicente Barberá Albalat)

jueves, 6 de octubre de 2016

CARLOS MARZAL EN POETAS EN EL ATENEO





Resurrección

De entre todos los mitos que ha forjado
el invencible espíritu del hombre,
para sentir orgullo contra el frío
y tolerar su noche en esperanza,
el relato sin duda más sublime,
la fábula mejor jamás urdida,
es el anhelo mágico de la resurrección.

Si una leyenda debe contener
la esencia de la tribu que supo propagarla
(esa inquietud sin fin,
                                   la determinación inconquistable
de no rendirse nunca a lo evidente),
si debe descifrar en poesía
las adivinaciones más oscuras,
los designios más hondos con que la humanidad
trata de comprender lo incomprensible,
con la resurrección de entre los muertos
andamos sobre el filo de la navaja abierta,
hemos tocado el centro de la herida.

Nada promete tanto, nadie ha dicho
con una insensatez más arriesgada
tanta pasión de ser a cualquier precio.
Que se nos restituya a nuestra carne,
que se nos vivifique desde el polvo,
y que se nos arranque de las sombras.

Nuestra arrogancia debe mirar a las alturas,
consumirse en grandeza
por su descabellado pensamiento.
¿Tal vez es más difícil regresar que haber sido?
¿Acaso la enigmática caída en este mundo
es menos portentosa que la hipótesis
de volver a encontrarnos con nosotros?

Puestos a suponer, el único consuelo
consiste en apuntar a lo imposible,
consiste en apostar
                                     por lo absoluto.

lunes, 3 de octubre de 2016

SENRYU


Como sabéis el SENRYU es una composición poética de tres versos similar en la forma al Haiku (5-7-5) pero que difiere en el fondo, ya que trata cuestiones amorosas, no contiene kigo (referencia a la estación del año en la que se compone), ni temas de la naturaleza. Más bien se refiere a cuestiones líricas y escenas de la vida cotidiana con humor y cinismo, si es preciso, sobre las miserias humanas.

Fushimi Inari Taisha Shrine
1
Sakura en Kioto.
Los límites del cielo
entre mis manos.

2
Palillos chinos
en dedos inexpertos,
adiós mariscos.


3
El pozo de agua
cubierto por la hiedra.
Viejos recuerdos.

(Vicente Barberá Albalat en FLOR EN EL AGUA)

CARLOS MARZAL EN POETAS EN EL ATENEO




Nasciturus

Mientras ocupas de aposento el agua,
y en el amor del agua te abandonas
a tu despreocupada travesía,
como la pompa de un jabón quimérico,
sin memoria de ti ni de este mundo,
perteneces al mundo en su memoria,
porque en la tierra firme alguien te sueña.

En germen, y ya en marcha,
en esbozo, y ya en obra,
mientras duermes
en el conjetural jardín de la inocencia
y al egoísmo del vivir te aplicas,
eres la historia entera de los hombres,
metáfora de todo en lo increado,
ascua de certidumbre en lo imposible.

Has negado la nada, aun siendo nadie,
has abrazado el ser, sin ser tú mismo;
en la fragilidad de tu letargo
se gesta, inquebrantable, nuestro orgullo,
nuestro destino en pie,
nuestra disposición a las alturas.

Al mecerte
en tu oquedad marítima, no intuyes
de qué indómita herencia ya eres dueño,
de qué furiosa raza formas parte.

            Algo que desconoces te ha forjado
alegre en el dolor, sabia en la noche,
criatura fluvial,
                          allá en tu limbo.

(Carlos Marzal)

jueves, 29 de septiembre de 2016

CARLOS MARZAL EN POETAS EN EL ATENEO


El corazón perplejo

Desventurado corazón perplejo,
inconsecuente corazón,
   no dudes.
No tiembles nunca más por lo que sabes,
no temas nunca más por lo que has visto.
Calamitoso corazón,
alienta.

Aprende en este ahora
el pálpito que vuelve con lo eterno,
para latir conforme en valentía.
Los números del mundo están cifrados
en la clave de un sol tan rutilante
que te ciega los ojos si calculas.
Ciégate en esperanza,
                                   errátil corazón,
suma los números.
Un orden en su imán te está esperando.

Desde el final del tiempo se levanta
un ácido perfume de hojas muertas.
Respíralo y respira su secreto.
Abre de par en par tu incertidumbre.
No permitas
que encuentre domicilio la tibieza,
ni que este inescrutable amor oscuro
cometa el gran pecado de estar triste.
Acógete a ti mismo en tus entrañas
con tu abrazo más fuerte,
tu mejor padre en ti, tu mejor hijo,
gobierna tu ocasión de madurez.

Insiste una vez más,
aspira en estas rosas
su pútrido fermento enamorado.
En este desvarío de tu voz
se desnuda el enigma, transparece
la recompensa intacta de estar siendo.

Aquí estamos tú y yo,
altivo corazón,
en desbandada.
A fuerza de caer, desvanecidos.
y a fuerza de cantar,
                                  enajenados.

(Carlos Marzal)