domingo, 10 de febrero de 2019

VICENTE BARBERÁ ALBALAT: LOBO DE LA ESTEPA


LOBO DE LA ESTEPA

Si estuvieras aquí.
Si aquí o allá, en alguna parte.
Si decirme pudieran dónde estás…

El pasado, la espera, el desengaño,
jugarían conmigo, con mis rejas,
y sería un esclavo, un esclavo vulgar.

Si estuvieras aquí, sería demasiado,
no habría escapatoria para mí:
escribiría versos, volaría,
sería el velador de las estrellas,
el arrullo, las olas, todo el azul del mar.

Pero si no estuvieras.

Podría navegar, nadar o especular,
forjarme todo tipo de ilusiones,
subir a las montañas y bajar.

¿Qué hermosa libertad?:
dueño de todo el universo,
sin besos, sin abrazos,
sin quereres pendientes…

Al aire lanzaría mis proclamas
y solo, como el  lobo de la estepa,
contaría a los cielos el amor que te tengo.
(Vicente Barberá Albalat en Después del amor, Olélibros, 2018)

viernes, 8 de febrero de 2019

ROSA MARÍA EN POETAS EN EL ATENEO, EL 21-02-19 A LAS 19:00



ALBAÑALERA
(Me impresionó tu imagen recogiendo desperdicios al amanecer)

El naufragio de la noche acogió tus huellas.
Te busco en la puerta del amanecer.
Hostigas a tu paso el rezo de la luna,
en tu vientre silencias la semilla,
los diversos frutos ofrecidos.
Mientras te observo, las luces del alba
pregonan la medida justa del hechizo.
Solemne melodía de escombros
entre tus manos. En juego de pupilas
la acumulada muerte desvela
brazalete quimérico de existencia.
Tu presencia, representación del circulo
en el origen. Por tus cabellos flores
y cuadratura en incoherente yunta.
Resplandor de inocencia en el ajado cuerpo.
Las líneas cerradas del rostro
salpican la abadía de la aurora.
Cada pie brebaje de firmeza.
La carga de papel sobre la espalda
abraza desafiante el recorrido cansado.
Un pájaro cíclico, el hambre,
de alas inmensas y amenazantes
escolta las horas de fatiga.
Dulcemente desoyes su canto.
¡Erguida mujer!  Sobre la tierra
descompones el fragmento calcinado
de la rutina.
            (Albañalera, 1992)

jueves, 7 de febrero de 2019

FRANCISCO CARO: ESTE NUEVE DE ENERO

Mi buen amigo y excelente poeta e historiador Francisco Caro (Paco para los amigos), acaba de publicar la antología Este nueve de enero, editado por Lastura.
En ella se incluye una selección de once libros.
"Miro el fuego" es el último poema de la antología y a la vez del poemario El oficio del hombre que respira, también el último de los contenidos en la antología.
Una excelente joya dentro de otra como en un laberinto por el que te pierdes sin remisión entre paisajes sorprendentes llenos de riqueza formal y de contenido.
La enhorabuena, amigo. 




Miro  el  fuego

Un lápiz que se afila, una
pantalla de cristal que anhela el tacto,
un papel que reclama,
un paisaje dispuesto de herramientas
con que escribir aquello que creímos saber,
que nos sostiene

cenagosa,
se hace extraña la noche frente al fuego,
los gintónics son cuarzo
y es la luz sin fulgor
aire salobre

lugares donde el hambre se refugia
desde el atardecer,
donde la sien es sola.

Por el sur de diciembre,
cruzando las alfombras ríen
aviesas lagartijas mi soledad de huésped,
mi temor de cisterna,
ríen mi gris
balbucear mientras incendio
la piel gris extendida de la tablet
o se afana este lápiz.

Nunca sé si pretendo
o no escribirme,
¿qué tristeza me urge?

Miro el fuego, confundo
el acto de quemar y el hecho de vivir,
el ruido de la lumbre y la memoria.

(Francisco Caro, Este nueve de enero, antología poética, Lastura, 2019)

miércoles, 6 de febrero de 2019

ROSA MARÍA VILARROIG EN POETAS EN EL ATENEO, EL 21-02-19




ESPADA DE ESPLIEGO
Venid, venid os esperamos
 porque sois la esperanza
la única esperanza,
la última esperanza
(V. Huidobro)
  
Espada de espliego,
yaces abandonada entre la jara.

La palabra herida
se deslizó inquebrantable
entre el barro de su vientre,
y la presa ascensional
de su boca reptó desafiante.

Entre la muerte y el estruendo
que produjo su eco
lloró la luz
y su sombra ardió en tristeza.

Espada de espliego, vuelve de nuevo.
Vuelve para blandir por el viento
conciertos de campanarios lejanos
y acariciar, en cobijas de aroma,
cigüeñas y golondrinas orantes,
solas y legendarias palomas,
famélicas y perdidas que velan
en las iglesias del silencio.

Esperando tu llegada
desde las doradas mesetas errantes,
horizontes de uvas
perfuman relámpagos de iris.
Dibujan blancos caballos
en las cumbres enmeladas
de la imaginación,
vomitando el agua negra
empañadamente siniestra de sus crines.

Desnuda espada de espliego.
Sola, en tu cúspide ardiente,
quedaste olvidada.
(Del árbol genealógico del héroe, 1986)

martes, 5 de febrero de 2019

VICENTE BARBERÁ ALBALAT: DESPUÉS DEL AMOR



LUZ EN LA MIRADA

En sus ojos lucían los jazmines
y unos vuelos de pájaros brillantes
que sus alas abrían con destreza
para el cielo alcanzar sin gran esfuerzo.

Todo el mundo cabía en sus pupilas
y en ellas parecía la bondad
el despertar del pecho de la aurora
en los días tranquilos de verano.

En su mirada, todo lucidez
y calma entretenida de sosiego
para las almas tristes que sufrían.

Cuando reía había tanta luz
que en su rostro tenía reflejada
una hoguera de amor enardecido.


(Vicente Barberá Albalat en Después del amor, Olélibros, 2018)