domingo, 14 de julio de 2019

ENRIQUE GRACIA TRINIDAD: BUTACA DE ENTRESUELO



ENRIQUE GRACIA TRINIDAD

es un gran personaje y extraordinario poeta, ganador de numerosos premios literarios importantes. Además, dibuja, hace teatro, recita con una voz y un estilo envidiable y, entre otras muchas cosas que sin duda ignoro, organiza cursos como el que se inició hace cuatro años en el Monasterio de Gilet, donde tuve la ocasión de conocerle. Desde entonces me honro de tenerlo como amigo y maestro especialmente en eso de la lectura e interpretación poética.
            El 18 de septiembre de 2018, con motivo del 50 aniversario de la muerte del poeta León Felipe, tuve la oportunidad de compartir con él un recital preparado al respecto por el Ateneo de Madrid, que presentó Federico Mayor Zaragoza. Es un rapsoda impresionante con una voz inconfundible que atraviesa las paredes.
            He asistido a los cuatro encuentros de Gilet y gracias a ellos he conocido a numerosos poetas del resto del país que se congregan en ese maravilloso lugar compartiendo mesa y mantel durante un fin de semana en cada ocasión. En el segundo encuentro me regaló sus libros: Pentimento y Restos de almanaque. Del primero ya hice una reseña en FG. En ambos me obsequió con sendas caricaturas que pinta al lado de las dedicatorias. Son como un tesoro que guardo con mucho cariño y aprecio. En este último encuentro me ha obsequiado con Butaca de entresuelo, de 2010, poemario muy interesante en el que se refiere a esas películas ya grabadas en nuestra memoria para siempre tales como El Gran Dictador, Con faldas y a lo loco, Blade Runner, Ben-Hur, Viva Zapata, y hasta 32.  
            Todo un lujo de poemas creativos, desenfadados, con detalles de humor y un aire de alegría de vivir sorprendente, pero lo más extraordinario es la utilización casi siempre de versos alejandrinos o de número impar de sílabas, especialmente endecasílabos, con acento tónico en la sexta o en la cuarta y octava. Y todo ello con un lenguaje sencillo sin apenas metáforas.

sábado, 13 de julio de 2019

VICENTE BARBERÁ ALBALAT: DESPUÉS DE AMOR

En El Palmar (Albufera de Valencia) 



EN CUALQUIER ÁRBOL

Escribir es estar siempre esperando…,
Francisco Caro

Apareció en la puerta,
como un cántaro limpio,
y ella lo dejó entrar.

Su pecho abrió anhelante,
desnuda su inocencia.

Pero no era un cántaro.

Sólo un ave sin rumbo
que anida en cualquier árbol.

viernes, 5 de julio de 2019

LUIS MIGUEL SANMARTÍN: TRECE

Luis Miguel
Su último libro: 
Trece



Luis Miguel Sanmartín acaba de escribir el poemario titulado Trece —me imagino que tendrá que ver con la suma de los  números impares de Fibonacci— en el que, como se dice en la introducción: «Le gusta experimentar con nuevas formas métricas».
            Gracias, Luismi, por el rato agradable que me has hecho pasar y por lo mucho que he tenido que hilvanar para seguir algunas de tus intenciones y términos inventados y metafóricos, aunque la mayoría se acercan a la lógica daliniana de los relojes colgantes presos en un mundo surrealista. A veces el desconcierto buscado te acerca a la verdad inventada de lo imposible. Todo un cuadro de insensateces en un mundo insensato lleno de incertidumbres, sinsentidos y música escondida en una combinación de métrica perfecta. Mi enhorabuena.
            Disfruté mucho leyendo tu libro en el que de manera muy original te adentras en el misterio de ese número sagrado para los mayas, de los espíritus malignos para la cábala de los judíos o de la mala suerte para los supersticiosos. Resalto los poemas —también trece—: “Eptá”: “Once”, “IV”, “VII”, “XI”, “XII”, “Tercero”, “Octavo”, “Décimo”, “Tría”, “Októ”, “Raíz cuadrada de 169”, “X”, “Eptá”.
            Mi enhorabuena por este interesante libro que no dejará impasibles a los lectores y que encontrarán en él un manantial de fresca y original inspiración.
            Valencia, 05-07-19.

miércoles, 3 de julio de 2019

VICENTE BARBERÁ ALBALAT: DESPUÉS DEL AMOR



COMO SIEMPRE

Puedes cegar mis ojos
y obligarme a abrazar las imposturas
que alegremente infundes
en el áspero tiempo en que me niegas.

Puedes, también, entretener mis manos
entre olorosas rosas
y acercarme al placer
que, en otro sueño,
pueda alegrar mi vida venidera.

Y, en cualquier caso, puedes,
                      como siempre,
          modificar
la fuerza de mi lábil voluntad,
                                 en ese empeño,
                         a veces vano,
                 de alcanzar
una luz al final de cada tregua.

domingo, 30 de junio de 2019

JOAQUÍN JUAN PENALVA: TODAS LAS BATALLAS PERDIDAS


Estimados amigos:

Conocí a Joaquín Juan Penalva en Alicante, en una librería, con motivo de la presentación de un poemario y me regaló un libro: Todas las batallas perdidas. Acabo de leerlo. Creo que lo he conseguido en media hora y es muy raro porque suelo leer lentamente y con un lápiz en la mano par subrayar las cosas que me llaman la atención. No fue así en esta ocasión. Simplemente lo leí de un tirón, pero luego me quedé insatisfecho. Tenía la necesidad de leerlo otra vez. Mi mente se puso a rememorar mis propios recuerdos y se percató de que había hecho un repaso a cosas del pasado algunas de las cuales me afectaban: historia, libros, películas, actores, fantasía… No tuve más remedio que coger un lápiz, acomodarme y volverlo a leer, pero esta vez con más atención.
            Joaquín escribe un libro lleno de contenido en poemas breves de versos generalmente cortos. El lector tiene que esforzarse en situarse en el momento y en las circunstancias y, cuando lo consigue, se enciende la imaginación y la memoria, que como sabemos es la loca de la casa —lo dice con otras palabras Leonard Mlodinov—, empieza a vivir, a sentir como propios los poemas. Garfio, Campanilla, el circo, Toulouse Lautrec, Halloween, Ricardo Corazón de León, Cervantes, Breda, José Bonaparte, Florencia, Gotham, Marlowe, Hollywood, Bogart, Edward G. Robinson, etc, etc. Una sucesión de imágenes imparables en poemas como Carta de Toulouse, Angeli del fango, Hollywood (Florida), Mi viaje termina en ti, Victorias pequeñas, solo por citar unos cuantos, corren por la mente y transportan a lugares lejanos en tiempos borrosos. Todo un placer para los sentidos y la imaginación en un poemario sencillo en la expresión, pero intenso en los significados y en las intenciones. Todo un acierto. Lo menos que puedo hacer es manifestar mi agradecimiento.
            Gracias también por eso de que después del amor queda, al menos, “la admiración y el abrazo grande”, si leo bien en la dedicatoria. Otro abrazo.

Valencia, 28-06-19

viernes, 28 de junio de 2019

VICENTE BARBERÁ ALBALAT: DESPUÉS DEL AMOR



COMO ENTONCES

Esas gotas que brillan al trasluz,
luciérnagas, metáforas de ensueños,
que son fruto de nubes complacientes…

Esas gotas que luces son sin sombra,
canto en cristal de percusión azul,
que riegan zarzamoras y trigales…

Esas gotas que juegan con las alas
de algún ángel veraz y testarudo
que despliega cortinas y sonríe…

Esas gotas que limpian la tristeza,
nos regalan saludos de nostalgia
que fue el amor aquel, cuando llovía.