sábado, 26 de enero de 2013

JOAQUÍN RIÑÓN REY


Joaquín Riñón Rey

Joaquín Riñón: Con su poesía aforística (que titula aforemas) recoge reflexiones que no necesitan de epígrafe: con la inclusión de ese título, o no, Riñón alcanza una solvencia que encierra tanto la legitimidad del aforismo como la del poema. No olvidemos que la poesía no tiene por qué encerrarse en sus cánones al uso (a veces, hay más poesía en un texto codificado en otro género literario que en un texto pretendidamente poético). Tanto su poesía aforística como sus poemas ortodoxos (Memoria crepuscular, Tríptico de otoño, Ausencias) nos adentran en la pregunta de si el hombre puede marcar su destino.

(Rafael Coloma)


II. MUERTE EN LA MALVARROSA

Quien ha consagrado con sus ojos la belleza
está consagrado ya a la muerte.

KARL AUGUST VON PLATEN

(…) Tu deseo es beber esas hojas lascivas
o dormir en esa agua acariciadora.
No importa;
ya declaran tu espíritu impuro.

LUIS CERNUDA
Arde la tarde. Quema la arena de la playa.
Cuesta andar y me siento, envuelto
en la lúcida luz que atraviesa el espacio.

                                                    Unidad
bajo la órbita de la tierra,
presencia duplicada de azul y fuego.
Todo es inundación de expansión luminosa
que despoja el sentido de lo real:

velámenes que frisan en el agua del mar,
el rumor de las olas desgranando la espuma,
la albura del fulgor desleída en el vaho:

llamaradas de signos prodigiosos
que flotan por mi cuerpo enfermo,
transformando mi alma doliente en dulce gozo.

Al mirar hacia el horizonte,
observo cómo el reverbero de la brisa y la espuma
junta el ir y venir de jóvenes
                              que se agitan
                                         y juegan con el agua,
como vírgenes peces
que fecundan de verde
el fondo de las bocas.

                              Las muchachas,
en ese juego trémulo de rotación carnal,
desbridan sus escamas
al ferviente contacto de la piel aún ambigua;

se abrazan satisfechas
por el hallazgo de un sentido nuevo
lleno de plenitud, que va creciendo
como quien busca
el reclamo de un fruto que divide
sus vientres y sus carnes.

Ante tanta belleza de fascinante hembraje,
siento brotar de abril mi pecho,
y mis ojos galopan entregados
al rosa malva de su piel de seda,
pues parecían ángeles ambiguos
―de aquellos que pintaba Leonardo Da Vinci―,
o afroditas marinas,
hollando la jugosa arena
con sus danzas sagradas.

                                          pero,
al destapar su herida la memoria,
se endurece tu mundo,
se concentra la fiebre en tu garganta
y no sientes la sangre
por estar ya licuada en el agua de un r.o
―deshabitado, etéreo―
incomunicable himno de lo bello distante.
En casa de Antonio
 Sigo viendo sus cuerpos semidesnudos,
sigo oyendo sus cantos de sirena
―cantos que vienen con su vuelo
de aparente pureza angelical―
con una excitación tan obsesiva
que me siento
un ser ridículo y grotesco,
un voyeurista inánime e impotente,
que no es capaz de distinguir
la realidad del deseo
en este templo tan sagrado
de los placeres prohibidos,
                                           mas
pronto noto que me desgarro,
que no penetra el aire en mis pulmones,
que ya no hay permanencia en mis sentidos,
y escucho,
como una revelada ensoñación,
una voz como oculta que me advierte:

…aquel que ha contemplado la belleza
está condenado a seducirla o a morir…

Y tras estas palabras,
que parecen nacer del fondo
del agua putrefacta
de los mismos canales venecianos,
presiento que me voy desintegrando
hacia otra dimensión,
pues comprendo
el mismo sufrimiento estéril
que habitaba en Gustav Von Aschenbach.

Por eso, al acecharme
violentamente
el aire del siroco
con sus alas de sal y su pico de airón,
entiendo su mensaje de piedra en sombra:

…en todo el mundo no hay una pureza
más impura que la vejez…

por lo que me abandono
a mi ensueño de imágenes veladas,
entre la luz gozosa de mirar
a esas muchachas
y la triste verdad de este presagio,
mientras noto caer
por mis sienes
la misma gota de sudor
tintada y fría
que resbalaba por el rostro de Dirk Bogarde,
y a quien Visconti puso su mirada.

jueves, 24 de enero de 2013

Mª. TERESA ESPASA MOLTÓ


M.ª Teresa Espasa nos advierte en su introducción que trae los versos del poemario inacabado La conjura de la noche, que habla de la problemática de los “sin voz”. Podría pensarse que estos versos se han apartado de los usos de su quehacer poético. Nada más lejos: en ellos pervive el tono elegíaco, que no hay que confundir, como se suele observar, con la tristeza: más bien estamos ante una trabada lucidez que medita las quisicosas de la vida. Emana una melancolía (Prólogo, Josué en el campo de batalla, Diario de una mujer soldado) que en ningún caso llora: simplemente se atreve a mirar.

(Rafael Coloma)

Mª. Teresa Espasa Moltó

PRÓLOGO

Perdidos en el cauce seco de la vida,
sobre la onda quebrada de una luz
                                     que amanece.

Después de que la tierra
se repliegue en el hueco de un almendro,
y los cuerpos se rompan
bajo el peso de la astucia y la patraña,
volveremos a esta asamblea de la noche
para dejar de ser esclavos.

Así pues, ocultos en el ángulo
secreto de los bosques pajizos,
en el rincón más oscuro de la nada
donde sólo la locura es reconocida,
nos reunimos gentes de nuestra sangre.

Quizás cuando llegue el invierno
y las aves esquivas superen ausencias dudosas,
anidaremos, una vez más,
en el lado oscuro del espejo.

lunes, 21 de enero de 2013

VICENTE BARBERÁ ALBALAT


Vicente Barberá es un poeta sutil que indaga en la entidad de la realidad, al igual que el entomólogo recoge los datos que ensamblan un protocolo de casuísticas y síntomas que delimitan el campo de trabajo que definirá el resultado de la investigación. Barberá no pretende hablar de hallazgos, ni de dar respuestas: simplemente observa, recoge datos, plantea. Será el lector, tras la interpretación del protocolo poético (Con mis manos, El árbol del 44 de la calle Trafalgar, Nacer) quien acertará –sin apelar a falsos mitos o a manidas certidumbres– a explicar los límites y el objeto del poema.

(Rafael Coloma)

Vicente Barberá Albalat

ASÍ HE VIVIDO
Así he vivido
a ras de suelo,
solo, muy solo,
acechándome el miedo.

Así he vivido,
como un árbol ligero
en la cima del aire
sin apenas sosiego.

Así he vivido
como un golpe de viento
en forma de tormenta
que truena todo el tiempo.

Así he vivido
como en un viejo cuento
de espadas y dragones
bajo un cielo desierto.

Así he vivido
y cuando lo recuerdo
pienso que tuve suerte
por vivirlo despierto.

sábado, 19 de enero de 2013

JOSÉ LUIS PARRA




Con gran asistencia de público ha tenido lugar en el Colegio Mayor Rector Peset, un homenaje póstumo al conocido poeta José Luis Parra.

   El recital comenzó con unas palabras del director del Colegio seguidas de un parlamento a cargo de Antonio Cabrera.

   A continuación, una pléyade de poetas loaron al homenajeado leyendo poemas escogidos que de algún modo, a veces expresado, tenían algo que ver con la amistad o admiración que la  poesía de Parra les ofrecía.
María Teresa Espasa

   Entre los poetas que recitaron anotamos a: Francisco Brines, Gloria de Frutos, Elena Escribano, Carlos Marzal, Elena Torres, Juan Luis Bedins, Mila Villanueva y María Teresa Espasa.

   Otros poetas presentes en el acto fueron amigos de José Luis Parra al que admiraron y apreciaron. Entre ellos nuestros buenos amigos Pedro José Moreno y Blas Muñoz que nos ha facilitado un poema de José Luis que en su día le dedicó.

   La enhorabuena a los organizadores por la brillantez del acto y a todos los intervinientes y amigos del fallecido poeta madrileño afincado en Valencia.

martes, 15 de enero de 2013

ANTONIO MAYOR SÁNCHEZ


Antonio Mayor nos trae una poesía existencial y apasionada que recrea la realidad con un lenguaje que trasciende su propia convencionalidad. Y demuestra lo que ya se intuye, nada más leerlo, y que el poeta nos confirma con brillantez: detrás de las palabras (Ars moriendi, Cuatro poemas encadenados, Travesía) existen tantos matices y referentes –las sorpresas del poema– que desvelan nuevos significados en el meollo de la experiencia introspectiva –la soledad de la escritura– e individualizan intensidades que pretenden librarnos –o entregarnos, según– a una lucidez que a nadie dejará indiferente.

(Rafael Coloma)

Antonio Mayor Sánchez
ALMORZAD AL PERRO

Almorzad al perro,
que sus huesos vuelvan a vertebrar vuestro fervor.
Se ha perdido una batalla.
Extended el mapa quemado y volved a trazar en la ceniza,
calles y avenidas, por donde transite vuestro silencio.
Es necesario. Descended de la torre
y lanzad desde abajo.
Comeos los restos del festín barroco del emperador,
y en acción solidaria solicitadle un eterno descanso.
¡Que sean vuestros hijos los que ahora combatan
contra todo aquello que se pudrió
en la bonanza de sí mismo!

lunes, 14 de enero de 2013

SYLVIA PLATH



LESBOS

   ¡Qué lacra, la cocina!
Las patatas silban como ofidios.
Es Hollywood, sin ventanas,
la luz fluorescente pestañeando cual inaguantable jaqueca,
las puertas esquivas tiras de papel:
cortinas de teatro, crespo rizo de alféizar.
Y yo, amor mío, embustera patológica,
y mi hija: mira su rostro, allá, en el suelo,
como muñeco aún sin romper, esforzándose por desaparecer:
su faz, roja y blanca, da miedo,
dejaste sus gatitos ante su ventana
en una especie de hoyo sin cemento
donde se ensucian y vomitan y ella no lo siente.
Dices que no la aguantas,
la condenada.
Tú, que reventaste tus tubos como una mala radio
limpiándolos de voces y de histeria, ruido estático
de lo nuevo. Dices
que debieras de haber ahogado los gatitos. ¡Qué mal huelen!
Dices que debieras de haber ahogado
a mi niña. Se cortará la yugular a los diez años
ya que a los dos está loca. El bebé
sonríe, rechoncho caracol,
desde los rombos lucientes de hule color naranja.
Tú lo comerías. Es niño. Dices
que tu marido no te va. Su madre 
judía guarda su dulce sexo como una perla.
Tienes un bebé, yo tengo dos.
Me sentaría en una roca de Cornualles peinándome el cabello.
Me pondría pantalones de piel de tigre, debería tener un bello
amante. Debíamos encontrarnos en otra vida, encontrarnos en el cielo,
   tú y yo. Entretanto
hay un hedor a grasa y caca de niño.
Estoy aturdida, abotagada por mi último soporífero.
El vapor de la cocina, el humoniebla del infierno
nos sobrevuela, dos venenos incompatibles,
nuestros huesos, nuestro pelo.
Te llamo huérfana, huérfana. Estás enferma.
El sol te da úlceras, el viento tuberculosis.
Solías ser bella.
En Nueva York, en Hollywood, los hombres ya decían: “¿Ya?
La verdad, chica, estás de espanto.”
Teatro, teatro, teatro, la emoción, nada más.
El marido impotente se escapa, a tomar café.
Yo trato de tenerle en casa, pararrayos
viejo, los baños ácidos,
la exuberancia que le alejaba de ti.
Él va tragándolo todo, pedregosa cuesta abajo,
como furgoneta cansina. Las chispas son azul turquí.
Las viejas chispas azules están allí,
derramándose fragméntanse en luces mil.
JEAN MCLANE

   ¡Oh joya! ¡Oh valiosa!
Esta noche la luna
arrastraba su saco de sangre, animal
enfermo
faro arriba. Y luego
normalizóse, dura
y separada y blanca. El lucir
escalado en la arena que asustábame de muerte.
Íbamos recogiendo puñados de arena, gozándolo, trabajando como negros, cuerpo mulato,
el raspar sedeño.
Un perro recogía a tu perruno marido. Él seguía adelante.

   Ahora, silente, cubierta
de odio hasta el cuello,
espeso, espeso.
No hablo.
Empaqueto las duras patatas como ropa cara,
empaqueto a los niños,
empaqueto los gatos enfermos.
Oh envase de ácido, es amor
lo que empapa. Sabes a quien odiar.
Él abraza sus hierros junto a la puerta:
ábrese y el mar la penetra, negro y blanco,
para ser vomitado luego de un tranco.
Cada día que pasa le llenas de sentimentalina,
como una jarra. Estás agotadísima.
Tu voz agita y sorbe mi pendiente,
murciélago hematófilo. Eso justamente,
eso justamente. Por la puerta escrutas,
bruja. “Todas las mujeres son putas,
pues no hay comunicación, no hay puente.”
Veo tu decoración bonita
cerrársete encima como puño de bebé
o anémona, novia
del mar, cleptómana. Sigo
sin experiencia,
quizá vuelva, digo.
Del embuste conoces bien la ciencia.

   Ni siquiera en tu Zen volveré a verte.

(Traducción de Jesús Pardo) 

viernes, 11 de enero de 2013

AMIGOS DE LA POESÍA, NAVIDAD 2012





El pasado 08-01-13 tuvo lugar en el Corte Inglés de la Avenida de Francia un recital organizado por la agrupación Amigos de la Poesía, en el que se presentó la reedición corregida de "El jardín de Ida" de Miguel Romaguera, premio Ciudad de Valencia 1984. Fue presentado por José Luis Falcó, autor del prólogo.

   Al finalizar el recital se entregó a todos los asistentes un ejemplar del último número (el de Navidad 2012) de la revista AMIGOS DE LA POESÍA

   En su interior encontramos varios artículos, referencias literarias y el resultado del 54 CERTÁMEN POÉTICO DE LA PRIMAVERA.

   Destaca la presentación “Navidad entre dos mundos”, de Pedro José Moreno Presidente de la agrupación.

Pedro José Moreno segundo por la izquierda
   Seguidamente se encuentran los poemas de los poetas premiados siendo el primero el de nuestro buen amigo y miembro de EL LIMONERO DE HOMERO, Antonio Mayor Sánchez, que obtuvo el primer premio en castellano por su poema ALTAMAR..

   Otros poetas de los que aparecen poemas en la revista son: Carmen Tornel (segundo premio en castellano), Emilia Tébar (primer premio en valenciano), Manuel Pérez, Vicente Barberá, Blas Muñoz, Juan Carlos Cabot, Amparo Bonet, Ana Fernández, Berna Blanch y Melchor Román.

   Felicitamos al equipo de redacción por el acierto en su contenido y presentación.

miércoles, 9 de enero de 2013

EL LIMONERO DE HOMERO III



   Acaba de aparecer la tercera antología de EL LIMONERO DE HOMERO editada por Páginacero Ediciones.

   El prólogo ha corrido a cargo del prestigioso y conocido poeta Rafael Coloma.

   En esta ocasión adjuntamos referencias al libro y el prólogo del citado escritor.



Poesía de nunca acabar

La poesía es el esfuerzo continuo para expresar
el alma de las cosas.

 RALPH WALDO EMERSON

I
   El grupo poético El limonero de Homero nos trae una nueva antología –la tercera– en una serie de entregas que, como afirma uno de sus componentes, Vicente Barberá, dan medida de la consistencia como grupo de los poetas que se reúnen periódicamente en el Ateneo Mercantil. Estos encuentros tienen por objeto razonar (y, por tanto, se presupone la posibilidad de estar de acuerdo o disentir) tanto sobre el hecho poético como sobre aquellos criterios para ponerlo en práctica. Y, si esta actividad se
realiza, con el rigor que caracteriza al grupo, la calidad del intento parece asegurada.

   El Limonero de Homero cuenta con cinco poetas, un número fijo que no creo que obedezca a ninguna razón cabalística: se me ocurre que tiene que ver con razones de eficacia que permita –entre sus miembros– la fluidez y la sintonía adecuadas, con el fin de que el discurso alcance los objetivos buscados (por lo general, los grupos numerosos tienden a la dispersión, a desenfocar la actividad y los
resultados de la experiencia. Otra cuestión sería un taller literario que comporta otros objetivos, que, evidentemente, no son los de El Limonero). Actualmente este grupo cuenta con los siguientes miembros: Antonio Mayor, Vicente Barberá, Joaquín Riñón, Blas Muñoz y M.ª Teresa Espasa, el miembro más reciente, que se integró a finales de 2011 en sustitución de José Luis Prieto.

   Esta publicación reúne obra de los cinco poetas del grupo: cada cual ha incluido la secuencia de poemas que ha estimado oportuno. Cabe señalar que cada poeta comienza su parte con un breve texto introductorio en el que se abordan –entre otras cosas– cuestiones que justifican sus versos o explicitan aspectos relacionadas con la poesía: constituyen cinco instructivos prólogos en sintonía con lo que viene después.

   En estas introducciones se habla de muchas cosas: Antonio Mayor da cuenta de su enraizada relación con la lectura, con el oficio de poeta y de sus correrías en el mismo. Vicente Barberá hace un breve apunte histórico, siempre necesario y clarificador. M.ª Teresa Espasa habla de la importancia de “los que no tienen voz” y la urgencia de que sus puntos de vista y sus logros lleguen a la sociedad: actitud muy coherente con su vocación de difundir la cultura. Joaquín Riñón reflexiona sobre su reciente incursión en el oficio de escribidor de poemas con la entrañable ingenuidad –que no desdice su rigurosa profesionalidad– de un adolescente. Blas Muñoz Pizarro, hombre exacto donde los haya, hace una serie de precisiones sobre los títulos de algunos de sus libros anteriores y sobre los poemas que figuran en esta antología.

Rafael Coloma
II
   El denominador común de la pertenencia de estos poetas –buenos poetas de larga trayectoria: muchos con una gran presencia literaria– a El limonero de Homero es de carácter pragmático, en el sentido de que les une una praxis –y lo que ello conlleva– en torno a la creación poética, pero no comparten –a mi modo de ver– ningún presupuesto programático de crear un movimiento o estética común que los haga homogéneos y reconocibles como grupo. Cada uno tiene su propia estética y sus modos de entender la poesía.

III
   Cinco voces diferentes –que se mueven en la complicidad, en la dialéctica de hacer poesía– conscientes, como cualquier poeta que se precie, de que la poesía –como afirmaba Ralph Waldo Emerson– es el esfuerzo continuo para expresar el alma de las cosas: hacer poesía, supone el supremo intento de ocupar los vacíos entre los elementos: incluso entre los iguales. Es tratar de ordenar o señalar o, simplemente, nombrar todo aquello que se escapa, que nos falta, en un universo mediatizado por un difuso sentimiento de carencia.

   Se me ocurre que estos cinco poetas –al igual que otros poetas– sienten que los poemas –como las pulsiones de la vida– nunca están acabados (por convención, o para no perder el oremus, hay que cerrar filas y poner un FIN más que interrogativo). Viene a cuento lo que decía Paul Valéry: un poema nunca se acaba, simplemente se abandona. Se abandona sin estar seguros de que no volvamos a él: a este juego que tiene un mucho de cuento –en el caso que nos ocupa, de poesía– de nunca acabar. Estamos –como en cualquier praxis poética– ante cinco poetas hacedores de visiones que surgen en su privacidad:
visiones que forjan un discurso que, como mucho, se explicará a medias con aquello que intenta diseccionar. Como mucho, se hará con los síntomas fugitivos de la inmediatez. Y es que cualquier intento resulta escaso ante el fluir la realidad.

   Y, en este juego de la poesía de nunca acabar, se encuentran –cómo no– nuestros cinco poetas de El Limonero de Homero.

RAFAEL COLOMA

Agosto 2012

lunes, 7 de enero de 2013

GELI BARBERÁ



¡Silencio!

El silencio está ahí,
balanceando las partículas de polvo,
jugando con los pensamientos,
agitando mi cuerpo
en mitad de la noche.
Ahí yace su presencia
flotando en la atmósfera
como una entidad inherente a lo orgánico,
flotando en el espacio…

Ahora que quiero pensar algo,
el silencio me aprisiona,
me aplasta en mitad del tiempo
y me dice: 
“CALLA”.

sábado, 5 de enero de 2013

DELFINA ACOSTA





Acaso es tarde.
No importa ya
que con favor del diablo
coloque mis jazmines en la acera,
mi zapato de tierra
en la ventana,
y me quede
en cuclillas,
aguardando,
que alguien golpee de una vez mi puerta.
No importa ya
que con las gotas
de un día que en la fiesta fue lluvioso,
yo moje mis cabellos y mejillas,
y me quede sentada,
parpadeando,
sobre el sillón de mimbre, en la penumbra.
Acaso es tarde.
Acaso el tiempo
me llegó de golpe
por andarme de madre,
por andarme de hija,
y este fuego nocturno
que sube por mis huesos,
este aullido feroz
que levanta mi sangre,
ya no son señales
para llamar a nadie.

jueves, 3 de enero de 2013

ARQUITECTURA DE LA PALABRA

 
Ha aparecido un nuevo libro de la prolífica autora y poeta María Teresa Espasa, es ta vez como coordinadora de una antología poética: ARQUITECTURA DE LA PALABRA.


Patrocinada por la institución Alfons el Magnànim, contiene trabajos en prosa y verso de 89 escritores que en alguna ocasión han tenido relación con la coordinadora. Por citar sólo algunos: Juan Luis Bedins, Mar Busquets-Mataix, Antonio Cabrera, Xelo Candel Vila, Carmen Carrasco, Rafael Coloma, Ana Fernández de Córdova, Gloria de Frutos, Vicente Gallego, Xaro Garcés, Carlos Marzal. Pedro José Moreno, Ana Noguera, José Luis Parra, Javier Piñol, Rosa María Rodríguez Magda, Jaime Siles, Elena Torres, Antonio Monzonís y los miembros de EL LIMONERO DE HOMERO.

María Teresa Espasa es una poeta muy conocida en el ámbito literario y desde hace mucho tiempo ha organizado y promocionado, a través de sus presentaciones y emisiones radiofónicas, la poesía tanto en castellano como en valenciano. De todo ello se da cuenta en la introducción del libro y en algún testimonio que algún escritor le dedica.

La enhorabuena a María Teresa y el deseo de que siga con esa actividad y mecenazgo.