miércoles, 21 de noviembre de 2018

RAFAEL SOLER



                                      FLOR EN EL AGUA  Vicente Barberá 

Siempre hay una primera vez en casi todo, y bien está que así sea para ir por la vida con ilusión y fuerza adolescente. Hoy nos convoca Vicente Barberá en este Café Comercial que es vuestra casa, un joven poeta que pertenece a la estirpe de los optimistas, y que practica una variante de la amistad poco frecuente: la amistad exacta, que es como decir amigo que acompaña sin ruido, leal compañero cuando más le necesitas, discreto testigo que solo aparece si le nombras.  Vicente trae en su zurrón un libro nuevo, Flor en el agua, publicado por la también joven editorial Lastura con el número 108 en su colección Alcalima, donde comparten catálogo ilustres como nuestras lloradas Elvira Daudet y Aurora Auñón, Nicolás del Hierro y Francisco Caro. Sin hacer ruido, pasito a paso con generosidad y tino, Lidia e Isabel, Isabel y Lidia, han consolidado un proyecto riguroso que tiene ya velocidad de crucero, lista de espera como los restaurantes de moda, y un futuro que acaba de empezar. Doble enhorabuena a las editoras, y a su ya nutrida nómina de autores, a la que se incorpora Vicente por méritos propios.

Decía antes que siempre hay una primera vez en casi todo, y es caso de nuestro poeta, que ya nos visitó para una lectura compartida en el Ateneo con sus compañeros de El limonero de Homero, Blas Muñoz, Antonio Mayor, Teresa Espasa y Joaquín Riñón, todos ellos muy buena gente y excelentes poetas, y hoy debuta en solitario ofreciéndonos su particular cosecha de haikus, senryus, tankas y mondoos,  cuatro tipos diferentes de manifestación poética que encuentran en este libro su bandeja: un primer capítulo con el título de En el linde del agua que recoge 55 haikus; Los límites del cielo, donde el lector encontrará 78 senryus; En brazos de su amante, con 27 tankas; y el capítulo que cierra el libro, Si no te tengo cerca, con solo tres jugosos mondoos. Completa la entrega, para mejor sosiego del lector, un soneto a guisa de prólogo con el título Ai (Amor) – Así es Ai y será, nos dice, frío y caliente. / Al mismo tiempo ardiente y apagado. / extraña convivencia de contrastes / aunque la vida invite a la templanza – y un epílogo, Kooraibashi, puerto final de esta atrevida singladura por aguas muy distintas a nuestro Mare Nostrum, acogedor y discreto con sus hijos cuando regresan a casa sin arrastrar los pies. Tenía que llegar a Kooraibashi, / superar el dolor de tanta lágrima / y esperar que, de nuevo, amaneciera, termina el libro.

Y ahora, la pregunta del millón: ¿Por qué un poeta como Vicente Barberá, director de cursos sobre la felicidad, conferenciante de pro en universidades extranjeras, creador del potente ciclo “Poetas en el Ateneo”, entre otros méritos reconocidos, Vicente, con más de treinta libros publicados que bien recogen su paso por la enseñanza, entra ahora, permítanme la expresión, en este jardín? Jardín, por otra parte, muy frecuentado en los últimos años, pues numerosos son los libros de haikus publicados, como diría el gran conocedor y excelente poeta José María Prieto, “tanka a trankas y barrancas”, resaltando así que pocos son los elegidos a la hora de manejarse con donaire en el territorio de dos estrofas desiguales, la primera con tres versos, (5 / 7 /5) y la segunda de dos (7 / 7) cuyo origen, bien pudiera ser, estaría en los mensajes secretos que se hacían llegar los amantes por medio de un mensajero. Sobre la naturaleza y características de estas manifestaciones poéticas que huyen de la adjetivación, las metáforas y el subjetivismo, encontrará el lector una esclarecedora guía al comienzo del libro, con el título “Poesía japonesa” y jugosas referencias bibliográficas.

Pero vuelvo a la pregunta “¿Vicente Barberá escribiendo haikus?”. Sucede que Vicente es de natural curioso, y suele poner su cámara allí donde pocos miran, atributo que adorna a los poetas viajados y con ganas de aprender. Según nos cuenta en la introducción, Vicente viajó a Japón en 2.013, repitió un año después, y tuvo ocasión de asomarse, con respeto y admiración, a su cultura, paseos por Kioto mediante, y al fondo el barrio de Gion, en el lado oriental del río Kamogawa. La gente no cambia, pero aprende, y cuando el poeta subió de regreso al avión estaba ya incubando este libro sin saberlo.
Escribía hace bien poco Ricardo Bellveser, en el periódico El Mundo, a propósito de su libro de versos  ”Después del amor”, publicado en la colección valenciana Nigredo que en Vicente Barberá “el tema amoroso está en la columna vertebral de su creación”, y que “aborda la poesía desde la serenidad y la experiencia vivida”. Y así se comprueba en Flor en el agua, y así se despacha el poeta en esta destilación que a tenues pinceladas dibuja instantes que han pasado de su retina al folio, para hablarnos de la naturaleza (Ocres y verdes / las hojas de estos árboles / llega el otoño), del amor y sus vaivenes (lo que se ama / atormentadamente / siempre perdura), de precisas reflexiones (sólo yo sé / cuántas vanas preguntas / sobre mi muerte).

Bienvenido sea, pues este veterano haijin primerizo, que con rara osadía abandona su reconocida habilidad para escribir sonetos y se instala pluma en ristre en un parque de Kioto. Y si encuentras al fin la claridad, / ten fuerza y canta, / con voz clara, punzante, de acero si es preciso concluye Vicente Barberá en su poema “Búsqueda”. No siempre encuentras lo que buscas, y pudiera ser el caso: Vicente, y el poeta que siempre le acompaña, cumplen ahora viaje y nos ofrecen esta Flor en el agua,  con jugosas piezas que dictaron a su oído varias geishas andarinas, la luz de los faroles de papel multicolor, y un puente por nombre Kooraibashi que es, conviene decirlo ahora, el Puente de la Felicidad.

Muchas gracias por este regalo, amigo Vicente, y mucha suerte en próximos empeños.
                                                                 RAFAEL SOLER

domingo, 18 de noviembre de 2018

... Y AHORA SOMOS TRES, DE LUIS MIGUEL SANMARTÍN

El próximo día 20 presentamos un nuevo poemario, esta vez de Luis Miguel Sanmartín. Nuestra buena amiga Magda Villarroya hablará del poeta y a mí me toca analizar su poemario. Va a ser un acto muy interesante. Luis Miguel viene de Alicante y aquí lo vamos a recibir con los brazos abiertos. En el cartel veréis los detalles. Espero que si no tenéis nada mejor que hacer, os dejéis ver por la Casa del Libro a las 7 de la tarde.

jueves, 15 de noviembre de 2018

ANTONIO PRAENA EN POETAS EN EL ATENEO, EL 27-11-18



COMO TÚ
                              A san Juan de la Cruz

Como Amy Winehouse,
frágil fiera tragada por las olas
del éxito y la angustia.
Como Dolores O`Riordan,
sin tiempo de acabar ese último disco
-un poema en mi caso-
donde al fin se desnudan palabras de otro tiempo.
Quizá como John Keats,
cantando a un ruiseñor.
O como Federico, sin tumba conocida.

Siempre pensé que mi muerte
-era una vanidad, un pensamiento obsceno-
tendría un halo de tragedia.

Pero ahora sé que no,
ahora sé que mi muerte
será como la tuya:
en la celda más fría,
entre el amor y el odio de los nuestros,
pero abrazado a un crucifijo.

Y ahora sé que mi vida
se parece a tu vida,
pues ambos encontramos el amor
yendo tras Él por cumbres y cunetas,
por prados florecidos y solares
de olvido y de desguace.

Su amor nos encontró
después que nos condujo tras sus pasos
por el horror y la belleza
para aprender a verlo en todo.

Su amor nos encontró y eso hemos dicho.
Con una diferencia:
                              tu palabra fue luz,
la mía sólo un rastro de penumbra.


Publicado en “la noche y sus etcéteras. 24 voces alrededor de san Juan de la Cruz”. Editorial Gravitaciones, 2018

lunes, 12 de noviembre de 2018

ANTONIO PRAENA EN POETAS EN EL ATENEO



EL JOVEN FRAILE

Y pensar que nadie desabrochará mi camisa
con manos de paloma,
ni hará caracoles en el vello de mi pecho
porque ya tengo un amor que es Todo y Nada...
Y saber que soy un guerrero
que reza como un almendro.

De “Humo verde”.
Accésit Premio Iberoamericano Víctor Jara
Amarú. Salamanca 2003

miércoles, 7 de noviembre de 2018

PASCUAL CASAÑ: LA VIDA APARTE



LA VIDA APARTE, si no estoy mal informado, es el último poemario de Pascual Casañ, que acabo de releer. Los buenos libros son para releerlos porque en cada relectura se aprende y se disfruta. Es un libro premiado con el GERARDO DIEGO de 2017. De él se dice en la solapa de la portada: “discurre por los cauces de una poética reflexiva que aúna pensamiento y emoción”. Silencio, soñar, insumisión, benevolencia, recogimiento, noche, intemperie, casa, desencuentro…, dan pie a contenidos llenos de sentido y profundidad que cautivan al lector

Un amor es una distancia; también, una ruptura.

Gracias, amigo. La enhorabuena.

domingo, 4 de noviembre de 2018

POETAS EN EL ATENEO XX

Susana Benet y Vicente Barberá en la presentación de POETAS EN EL ATENEO XX (30-11-18)

VICENTE BARBERÁ, EL POETA DEL SONETO

    La vigésima edición de “Poetas en el Ateneo”, celebrada el pasado 30 de octubre, tuvo como protagonista al creador y motor de esta brillante idea, el poeta Vicente Barberá. El acto se inició con las palabras de presentación de Vicente Bosch, quien a su vez presentó al también poeta Ricardo Bellveser, recién Premio Nacional de Poesía “Cultura viva”.  Con esa amenidad que le caracteriza, Bellveser recordó la primera edición, en la que precisamente él fue el protagonista, e hizo una comparación entre el Ateneo de Madrid, un tanto apagado hoy en día, y el Ateneo Mercantil de Valencia, vivo y pujante, debido en buena parte a realidades como “Poetas en el Ateneo”.

    A Barberá le gusta decir que nació en las tierras de los Ibarsos, en Castellón. Su obra poética  comprende: cuatro poemarios De amor y sombras (2014), Ensayo para un concierto y otros sonetos (2016), Flor en el agua (2018) y Después del amor (2018), participación en las antologías “Arquitectura de la Palabra” (2012), “Miradas para compartir la luz, antología poética de autores valencianos” (2016), “Poetas y Realidad” (2018), así como en los diversos volúmenes que recogen parte de la obra poética del grupoEl Limonero de Homero” (2010, 2011, 2012, 2017).

      En esta vigésima edición de “Poetas en el Ateneo” se invirtieron los términos: Vicente Barberá, entrevistador habitual, era el entrevistado y Susana Benet, protagonista y entrevistada en la XVI edición, era la entrevistadora. En primer lugar, se procedió al recordatorio fotográfico: de pequeño, en la plaza dels Ibarsos, con su madre y abuela; coloquio de Inspectores, con Concha Gómez, Juan Escámez y Josep Lluis Felip; con el poeta Rafael Soler; en la presentación de las colecciones poéticas de la editorial Olé libros…

    Tras ello, Susana efectuó un breve recorrido por la trayectoria profesional de Vicente. Su dilatada vida profesional transcurrió como maestro, Director Escolar, Profesor de Educación Secundaria, Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad Autónoma de Barcelona, Profesor de Pedagogía de la Universidad de Valencia, Profesor invitado en diversas Universidades europeas y sudamericanas, autor de más de 25 libros y más de un centenar de artículos en la prensa especializada, Subdirector de Educación,  Agregado de Educación en Suiza y Austria, Alto Inspector de Educación del Estado e Inspector Jefe de Educación de Valencia. Una trayectoria profesional, impecable.
   Y, tras ello, vino la preceptiva serie de preguntas:

– ¿Cuándo empezaste a interesarte por la poesía? – inquirió Susana.
– Como casi todos los estudiantes, yo también escribía poemas a los 18 años, poemas muy ingenuos. Después mi vida transcurrió por otros derroteros muy distantes de la poesía; pero, al jubilarme, me acerqué al grupo “La Buhardilla”, dirigido por Teresa Espasa y ya no pude abandonarla – responde el poeta.
– ¿Te consideras una persona feliz?
– Sí, con el tiempo he cambiado y hoy me siento feliz.
– O sea ¿eres feliz a pesar de los inconvenientes?
– Sí, no hay una fórmula para ser feliz, pero el primer paso es controlar la mente y amar: amarse a sí mismo y a los demás. Hace once años creé un taller sobre la felicidad que actualmente estoy dirigiendo, y eso me llena y creo que llena a otras personas que regularmente asisten al taller.
– Formas parte de “El limonero de Homero” ¿cómo nació este grupo?
– Yo conocía a Joaquín Riñón y, a su vez, él conocía a Blas Muñoz, Antonio Mayor y José Luís Prieto. Hicimos una reunión y acordamos constituir el grupo y que este tuviera solo cinco poetas. Después, José Luís no pudo continuar y María Teresa Espasa aceptó la invitación de integrarse en el grupo. Hoy en día quizá fuera conveniente que entrara algún poeta algo más joven y aumentáramos el número acordado en aquellos principios.
 – ¿Qué poetas te gustan más o cuáles te han influido?
 Mi convivencia con la poesía es reciente y no tan intensa como sería necesario. Estoy todavía en la fase de aprendizaje inicial. Leo mucho de todo lo que llega a mis manos y no hay poeta en el que no encuentre algo que me motive o interese. A bote pronto, los primeros que acuden a mí mente son: Quevedo, Lope, Villamediana, Pessoa, Borges, pero la lista podría ser interminable, y siempre faltaría alguno. Especialmente me gustan los poetas que cultivan el soneto, que es la forma poética que prefiero.
– ¿Estás trabajando en algún proyecto nuevo?
– Estoy escribiendo una novela y estoy meditando sobre un aspecto de un capítulo. Espero que llegue a buen fin y os la pueda anunciar en un futuro próximo.

    La proyección de la lectura de su poema “A una madre herida” por parte de Virgilio Fuero, dio paso a la lectura de haikus por parte de la misma Susana Benet y de poemas por parte de algunos de los y las poetas que llenaban la sala: Amparo Martínez recitó el bello poema “No deseo vivir sin tu “presencia”; José Emilio Castillo, “Amanece y estoy enamorado”; Mª José Fernández, “Lejos están los nidos de mi infancia”; Miguel Bosch, “La mirada del cielo en tu mirada”; y Mila Villanueva, “Esa mujer que ves”.
   En resumidas cuentas, una tarde poética espléndida. Con una Susana Benet acertada y un Vicente Barberá sencillo, emotivo y brillante. Y, para noviembre, otro gran poeta valenciano: Antonio Praena. Felicitaciones a Barberá por esta tarde poética tan cálida y por esa brillante idea de “Poetas en el Ateneo” que ya va por su tercer aniversario.

                                                                                Pascual   Casañ