BLAS MUÑOZ
De la vida (o del soneto)
Intentarlo de nuevo aun sin aliento;
abrir sobre un abismo doble puerta:
tener una cerrada y otra abierta
sin saber ni la llave ni el momento.
Ponerle claridad al sentimiento
y encerrarlo en la página desierta;
encontrar la palabra que despierta
la razón de las otras con su acento.
Y no ver que vivimos de prestado,
que son pocas las horas que nos quedan,
que este juego, al final, es solo un reto;
y tener que acabar lo no acabado,
poetas y hombres solos, mientras ruedan
las ruedas de la vida y del soneto.

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