viernes, 21 de noviembre de 2014

POESÍA JAPONESA IX

Estimados amigos: en contra de lo que pensaba, sí he podido incluir debidamente el último trabajo de CLAVES, confeccionado con la inestimable ayuda de Marga Alcalá, para analizar o confeccionar un haiku. Ya podéis practicar. Para ello os incluyo diez formas de un posible haiku, para que veáis si alguna de ellas es un correcta.

Gracias por vuestra paciencia.

CLAVES PARA ANALIZAR UN HAIKU CLÁSICO (para la confección de estas claves he contado con la inestimable ayuda de Marga Alcalá).

Partiendo de las claves aparecidas en el blog anterior y después de analizar con aquellas claves una cincuentena de haikus, pensamos que las más relevantes (las que se daban con mayor frecuencia), pueden resumirse en las siguientes. No dejamos de advertir, no obstante, la dificultad que encierra un análisis a fondo del haiku puesto que hay aspectos imaginativos y propios de la cultura japonesa que a un occidental se le escapan.



Evaluación
No
¿
1
Lenguaje común, directo y conciso



2
Sin metáforas ni figuras retóricas y ausencia de sentimientos



3
Evitar, en lo posible, adjetivos y adverbios



4
Yuxtaposición entre dos ideas o imágenes separadas por un kireji o término “cortante”.



5
Cumplir el número de sílabas o moras (5-7-5) y sin rima



6
Sugerir (no explicar) imágenes sencillas sin artificialismos ni sofisticación



7
No es una exposición lógica de un pensamiento



8
Centrado en lo que está sucediendo en el momento y tiempo (aquí y ahora)



9
Observación de la naturaleza y de la vida cotidiana como parte de esa misma naturaleza.



10
Ni subjetivismo ni personificación



11
Evitar en lo posible la autorreferencia (no hablar de uno mismo)



12
Evitar la racionalización, abstracción y moralización



13
Referencia directa o indirecta a una estación del año (uso de kigos o palabras que evocan tales estaciones)



14
No hablar de sexo, muerte, violencia o miserias humanas




Puntuación subjetiva atendiendo a las definiciones siguientes y otras sensaciones sentidas después de unos minutos de reflexión:


Puntuación definitiva:

Def.: “Una mera nada, pero inolvidablemente significativa” (Blyth)
          “Expresión de un silencio profundo y ancestral” (Vicente Haya)
            Instrumento para el desarrollo y ascesis espiritual [entrenamiento del yo para el despertar de los sentidos, atención, naturalidad…, extinción de la vanidad y hasta del propio yo (Vicente Haya)]

Haijines famosos: Bashô (XVII), Onitsura (XVII), Buson (XVIII), Santôka (XX).

Haiku para analizar:

Llega la noche.
Detrás de la montaña
se esconde el sol.

Llega la noche.
Detrás de la montaña
es el silencio.

Llega la noche,
noche oscura de otoño
inesperada.

La noche llega
claro jardín de estrellas,
navegación.

No veo sombras,
la noche es un misterio
desesperante.

Llega la noche,
en el cielo contemplo
varias estrellas.

Llega la noche.
Y con él se van yendo
mis alegrías.

Se hace de noche.
El sol desaparece,
todo está oscuro.

Se hace de noche.
No veo ni una sombra
desde mi casa.

Llega la noche.
está empezando el tiempo
para mis sueños

POESÍA JAPONESA VIII

Desde mi segunda visita a Japón me ha interesado la poesía nipona, especialmente desde el realizado el pasado verano a Kioto. Fruto de ese interés ha sido el tiempo dedicado a investigar y leer, para empezar, los haikus. Lo primero que hice fue recoger de los diversos textos consultados, las características a que debían responder tales composiciones poéticas. En el cuadro siguiente se contienen, pero me temo que no pueden apreciarse.

Posteriormente analicé una cincuentena de haikus escritos por famosos poetas japoneses y anoté las claves que aparecían con mayor frecuencia, fruto de lo cual es la nueva formulación de las mismas en otro cuadro que, por razones obvias, no voy a trasladar a esta página. Este segundo cuadro contiene las claves imprescindibles para componer un haiku clásico cosa que no han tenido en cuenta la mayor parte de famosos poetas que escriben en castellano. Todo ello crea confusión y hace que este género poético, tan popular en Japón, para el mundo occidental sea caótico y, muchas veces, no tenga sentido.

Lamentando no poder adjuntaros por la razón expuesta el cuadro definitivo, os ofrezco la posibilidad de obtenerlo pidiéndomelo personalmente en mi correo: vicente.barbera@uv.es.

Gracias por vuestra paciencia.

jueves, 20 de noviembre de 2014

POESÍA JAPONESA VII

(Continuación y final del magnífico trabajo de Antonio Mayor).


V

He aquí una pequeña antología de los más conocidos poemas de clásicos poetas del haiku:

ochi kochi ni               aquí y allí escucha
tachi no oto kiku        las cascadas
wakaba kana             joven follaje.

(Buson)

Imitan los dos primeros versos de este haiku el sonido de las cascadas /seréis el joven follaje.

            *
“luna de otoño
he vagado toda la noche
alrededor del estanque”

(Bashoo)

            *
kare eda ni                            en una rama desnuda
karasu tomaritarikeri            se ha posado un cuervo;
aki no kure.                           atardecer de otoño

.(Bashoo , el monje zen Matsuo Munefosa llamado el “banano”, bashô.

Otra versión de este mismo poema:

obre la rama seca
un cuervo se ha posado,
tarde de otoño.

No se debe escribir lo que falta en un haiku; es sólo escenario, nunca la comedia del sentimiento. Sólo la interpretativa emoción del lector puede completar lo que falta.

            *
“un poco ebrio
ligero el paso
bajo el viento de primavera.”

(Ryôkan)
                                  
         *
shizukasa / ya                        todo en calma,
iwa / ni / shimiiru       penetra en las rocas
semi / no / koe            la voz de la cigarra.

 (Bashoo)


Una versión de Octavio Paz dice:

Tregua de vidrio;
el son de la cigarra
taladra rocas.

            *
en el jardín
blancamente florece
la camelia.

(Onitsura)

            *
el cazador de libélulas
¿hasta qué región
se me  habrá ido hoy?

(Chiyo)

            *
tsuki ni e o                             ah, si a la luna
sashitaraba, yoki                   se le adosara un mango,
uchiwa kana                          ¡qué buen paipai!

(Sookan)

Machado lo glosa:

A una japonesa
le dijo Sokán
“Con la blanca luna
te abanicarás;
con la blanca luna,
a orillas del mar”

            *                                
rak–rak /eda / ni        ¿estoy viendo flores caídas
raeru / to / mireba      que retornan a la rama?
Kochoo / kana.           ¡es una mariposa!

(Moritake)

Otra versión:

¿es que a la rama
vuelve la flor caída?
¡si es mariposa!

            *
kara–kara ni              cáscara hueca
mi wa nari–hatete      es en lo que termina
nan to semi                 ¿qué?   ¡la chicharra!

(Saimu)

            *
besugo en sal,
con las encías frías:
pescadería.

(Bashoo)
           
            *
oki–oki ni                              cada mañana
mono omou haruno             ¿dónde va pensativa
yukue kana                            la primavera?

(Buson)

            *
caracol
¿en qué piensas tú
con un cuerno más largo que otro?

(Buson)

            *
uguisu ya                    un ruiseñor
take no kobayu ni       llora en el bambudal
oi o naiku                   su senectud

(Bashoo)

            *
uguiso no                   el ruiseñor
ni–do kuru hi ari        unos días no viene
kono hi ari                 otros dos veces.

(Kitoo)

            *
flora el ciruelo
y canta el ruiseñor,
pero estoy solo.

(Issa)

            *

hira–hira to                acá y allá
kaze ni nagarete         arrastrada del viento
choo hitotsu                la mariposa.

(Shiki)
           
            *

sombras espesas
arrastran los lagartos
al retozar.

(Kioshi)

            *
uguisu ya                    el ruiseñor
ame darake naru       tiene una voz lluviosa
asa no koe                  por la mañana.

(Issa)

            *
lluvia de mayo
una noche, furtiva
luna en los pinos.

(Riota)

            *
koe nakuba                si no graznaran
sagi ushinawamu       no vería a las garzas:
kesa no yoki.              alba con nieve.

(Chiio)

            *
al que la corta
le otorga su perfume:
flor del ciruelo.
           
vine y noté
que el bosque tiene dentro
calor de bosque.
           
hay mariposas
por donde van las niñas
detrás, delante.

(Chiio)

            *
sashinuki no               a puntapiés
ashi oe nogu yo ya     se quita las bombachas.
oborozuki                   pálida luna.

(Busón)

            *
shira–tsuyu ya                       blanco rocío
ibara no toge ni          cada púa en la zarza
hitotsu–zutsu.                         tiene una gota.

(El mejor poema de Buson?)

            *
el dulce aroma
¿de qué flor vendrá?
bosque estival.
           
primero arreglé el florero
y contesté a su carta
junto al nenúfar.

(Taigui)

            *
un sol vernal
con luz en el plumaje
del pavo real.

(Meisetsu)

            *
kakis del monte,
cinco o seis en punta
de una rama pesada.

(Dakotsu)

            *
ishi o makura ni
kumo no yukue o

con una piedra por almohada
(observo) el curso de las nubes.

            *
aki – zora toda you kumo no hitori to naru

también la nube que flota
en el cielo de otoño
acaba quedándose a solas.


yama no fukaku mo
kane onozukara naru ka.

la campana
en la espesura de la montaña
¿se tañe a sí mismo?

            *
me lavo y tal cual
me “pongo a secar”
en una roca de la ribera.

Muchos poetas occidentales modernos han trabajado esta forma poética como ejercicio de ascética limitación. Entre ellos podemos encontrar estos ejemplos:


Cuando anochece
se estremecen los pinos
y no es de frío.

(Haiku de Benedetti) 


“Tres ciervos,
dos cabezas arboladas
y un brincante culo de nieve”

(Brunel en: “El arte de los haikus)


“Pájaro muerto.
Qué agonía de plumas
en el silencio”

(J.J. Domenchina)



Setsu–getsu–ka.
(flor, nieve y luna);
la plateada diversidad
que atempera la vida

(Amyr)


                       * * *
Ofrezco como ejemplo de interpretación amplia de un haiku:

Un texto de Jodorowski, tomado de su libro “El dedo y la luna”
(abreviado y refundido):

nagaki yoya
ommou koto iu
miso no oto.

larga noche
el ruido del agua
dice lo que pienso.

La larga noche: El poeta entra en el pleno placer de la noche en blanco; allí se encuentra disfrutando largamente; él a solas con la oscuridad de la noche, no hay luna, le distraería. Al tiempo que se percibe la noche, hay una percepción de los cambios en el interior; una adaptación somática a la oscuridad. La noche habla de la ausencia total de luz; sólo de eso. Percibimos sólo eso; y entonces él es la noche; yo soy la noche, la misteriosa oscuridad de mi interior, soy yo y esa oscuridad es larga, viene de la infancia, del origen y no se esclarecerá hasta el fin ¿y luego? En la noche el río discurre, se alarga, no se detiene, pero queda atrás su ruido, el ruido del agua. Cinco sílabas, siete sílabas, cinco sílabas: ta ta ta…:
Proposición: ta ta ta ta ta
Desarrollo : ta ta ta ta ta ta ta
Solución : ta ta ta ta ta. (semejante a la proposición).
La respuesta, la solución, está en la formulación del problema, en la proposición (lo importante no es resolver, es plantear; la curiosidad es el motor del saber, de la filosofía) No hay que buscar nada; sólo hay que encontrar (Ya lo dijo Picasso: “yo no busco, encuentro”) Nada hay que buscar. Vivo, vivo la noche; oigo, oigo el ruido, y eso soy yo, noche y ruido, y muerte; en medio, quizá, alguna palabra, algún haiku. Vivo: ta ta ta ta ta. Muero: ta ta ta ta ta. !He aquí! !Es muy simple, fácil, uniforme, nacimiento, río continuo, larga noche que no se detiene nunca, nada que no se detiene nunca, belleza! ¡Ah! ¡Amada mía, alma mía! Entra en mi larga noche…, el ruido del agua te dirá lo que pienso. ¡Tú eres el ruido del agua!  

                                               ***


                                                          Antonio Mayor

                                                          Valencia, 2007