jueves, 5 de marzo de 2015

SUSANA BENET





El día 26 de febrero tuvo lugar la presentación del libro-antología de HAIKUS Un viejo estanque, en la librería Bartleby, de Valencia, a cargo de Susana Benet y Frutos Soriano. Fue una tarde evocadora con música en directo y la intervención de varios haijines, como nuestro amigo y miembro de EL LIMONERO DE HOMERO, Blas Muñoz.

Felicitamos a Susana por la organización del acto y aprovechamos para incluir tres haikus, al azar, de su libro FARO DEL BOSQUE, de 2006, publicado por la editorial PRE-TEXTOS.

Antigüedades.
Las gafas de los muertos
me están mirando.

Veo encenderse
el pino en la mañana.
Faro del bosque.





miércoles, 4 de marzo de 2015

MAR, RAFAEL Y GREGORIO

De izquierda a derecha:
Gregorio Muelas, Mar Busquets-Mataix y Rafael Correcher
El pasado día 20-02-15 tuvo lugar la presentación de tres libros de tres poetas del ámbito valenciano: Esbozos, de Mar Busquets-Mataix; El nadador nocturno, de Rafael Correcher y Un fragmento de eternidad, de Gregorio Muelas.

El acto se realizó en la muy conocida Librería Primado que en tantas ocasiones ha promocionado la literatura en Valencia, cosa de agradecer inmensamente. Miguel Morata no escatima esfuerzos a la hora de dar a conocer textos literarios.

Todos ellos nos dieron una diversa muestra de su buen hacer y les deseamos sigan cosechando triunfos. Tanto Rafael como Mar están en la lista de los finalistas del premio de la Crítica valenciana. La enhorabuena.

Transcribimos un poema de Rafael que anteriormente ya publicó en Facebook:

AGUA

Porque el agua carece de memoria
reparte sus sentidos,
busca tras los espejos
discretos minerales
como la plata antigua de los peces.

Y todo para qué
si el iris,
presencia última,
ya descubre en el ámbar de las gotas
el aliento sin fondo de la lluvia.

Los ojos tan abiertos en este jardín líquido
son labios sin pasado.

Y volverán de nuevo
los nombres que no olvidan,
porque en el agua
desconocen lo frágil,
sólo cubren las cosas, erosionan
con transparencia nueva
lo inútilmente frío.

martes, 3 de marzo de 2015

VICENTE BARBERÁ ALBALAT


VERSOS

(...) la nada es menos que nada
es como si Dios riera al ver
fracasar el poema.
Leopoldo María Panero

I
A Dios no le gustan mis versos
se ríe ante mis metáforas.
Ni al demonio.
Y mis palabras fluyen para nada.
Triste playa oscura
donde mueren las hormigas.

II
Mis versos desafían la existencia.
En su esencia más íntima
se mezclan con un concierto de jazz.
Pobre música que suena viva
y no enciende las velas tristes
del inhóspito desierto.

III
No hay nada más importante que la vida.
Tal vez la muerte.
Y mis versos que unen a las dos.
El esfuerzo se pierde en la esperanza
y las gaviotas se cansan de volar
sobre los peces muertos.

IV
Acaban de sonar las tres
de una noche de rayos y serpientes.
Los pájaros vuelan sobre los excrementos
de mosquitos como hienas
sobre una tierra ahíta de locura
y de versos sin palabras.

V
Una pústula de horror en los ojos
que encierran mis versos
y unos recuerdos amarillos
latiendo en el corazón.
¡Qué pobres somos
en el tiempo de la ceniza!

VI
Esta noche no amanece;
es como la última.
Se clava en la garganta de la voz
del cementerio.
Nos quedan los versos para el poema

que nunca se escribirá.

(DE AMOR Y SOMBRAS, 2014).

lunes, 2 de marzo de 2015

ANTONIO MAYOR SÁNCHEZ




XXVII
Ver nadar desnuda a la mujer amada.
Revelación a la vez de la sed y el agua.
Hay una fónica epifanía en el splash rítmico,
una escultura de aire en el bracear inmerso.
Se comprende así

que la vida naciera en el vientre del agua.

(De Largo lamento de breves).

viernes, 27 de febrero de 2015

VICENTE BARBERÁ ALBALAT

 
Con sus buenos amigos mientras Antonio dispara
MECHÓN

Mechón de ensortijados sueños
sobre ondulada frente.

Palabras oscilantes en la sombra.

Murmullo de la mar
            y sonido de voz
                      en garganta de plata.

(DE AMOR Y SOMBRAS, 2015)


jueves, 26 de febrero de 2015

ANTONIO MAYOR SÁNCHEZ


XI
Silencio.
Pero pájaros a punto de volar.
Antes, un leve soplo de viento
breve levanta el borde del polvo.
Quieto en mi respiración
de cristal dejo que la mañana
me contagie su fugacidad añil.
¡Ah! Pero no quiero
que un desconocido impulso
remueva el poso del olvido.
Y, sin embargo ¡revuelo ya!
pero de hojas secas y pájaros muertos.
Muy pronto,
todo vuelve a su quietud

para iniciar la tarde.

(De Largo lamento de breves)