jueves, 18 de diciembre de 2014

¡OJO CON ELLAS!


(Tal como me ha llegado de Víctor W. He indagado en Internet y no he sabido discernir quién es su autor, pero ¡ahí va!)

Jean McLane
Andan por ahí, con su atrevido miedo, portando sus cuarenta y tantos, lindas, leídas, viajadas, sensibles.
Ojo con ellas.
Vienen de cerrar una puerta con decisión, pero sin olvido. Amaron, construyeron, parieron, cumplieron.
Amaron a su hombre, dieron alas a sus crías y ahora, desentumecieron las suyas: ¡ahí estaban!: intactas, brillantes, soberbias, majestuosas, listas para el vuelo: no ya las de un hornero, sí las de una gaviota, soberana y curiosa.
Saben de la vida y de tu hambre porque con su cuerpo han sabido saciarlas.
Expertas en estupidez y sus matices: se reconocieron inmersas en ella hasta el estupor y soportaron mucha hasta el dolor; sabrán distinguirla, no lo dudes.
Versadas en economía, la aplican en el gesto, en el andar y en su exacta sensualidad.
Ojo con sus caderas sabias: ya se estiraron y contrajeron, se estremecieron y agitaron.
Saben del amor, en todos sus colores, desde el rojo resplandor al mustio gris.
Sus piernas fuertes arrastran raíces todavía.
Prontas a sentir, van con una vieja canción en los labios, profunda intensidad en la mirada y delicada seguridad en la sonrisa.
Pero, si esta advertencia es tardía, y descubres que ya no puedes dejar de pensar en ella, entonces, ten cuidado de ahora en más, no te equivoques, no lo arruines: no les envíes un mensaje de texto, mejor invítale un café con tiempo; no recurras al e mail, preferirán sin duda un poema en servilleta. No les hagas promesas, no les vendas imagen, mejor exhibe tu autenticidad mas despojada. No caigas, por rellenar, en aturdido ruido vacuo, deja que respire un silencio en común.
Vienen de quemar las naves y cambiar comodidad indolente por riesgo vital.
Avanzan por un camino incierto, pero elegido.
En su cartera, fotos, un perfume y algunas lágrimas.
En su mirada, una decisión...
Ojo con ellas… tal vez, si tienes suerte, hay una en tu camino.


Jorge Eduardo Cinto. Publicado en Escritores de Tucumán Siglo XXI. Lucio Piérola Ediciones.

Y PIENSO QUE ESTO ES UN HOMENAJE A ESOS EXTRAORDINARIOS SERES QUE SON CAPACES DE CONCEBIRNOS: TODA MI ADMIRACIÓN.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

DE AMOR Y SOMBRAS (RECITAL IV)

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Vicente Barberá Albalat,
Amparo Carbonell Pérez, Ana Fernández de Córdova Giner,
Asunción Galvany Borja, Francisco Rossi Melero,
María Ángeles Rodríguez, María Victoria Roig Borrás,
Mariam Sarrió, Miguel Martínez Meliá, Tomás Almer Llopis,
Vicente Bosch Beferull y Virgilio Fuero Martínez.
(Composición fotográfica de José Luis Vila).

DESPUÉS NADA

Sólo
 se quedan los que nunca vuelven.
Caballero Bonald

Ya se agita la noche entre las sábanas:
                            se afilan los cuchillos.

La gacela suspira en su refugio
y jadea el león ante su presa.

Sobre una cama vieja
que esconde las caricias
de colchas de prostíbulo,
los dedos, en los vientres,
los labios, anhelantes,
y el vello enmudeciendo los suspiros.

Los cuerpos, fuego ardiente,
la luna, con su apnea sincopada,
y la noche, estridente de locura.

Luego, el silencio.

Y después…


                      Después, nada.

(Recitado por María Victoria Roig Borrás).

martes, 16 de diciembre de 2014

DE AMOR Y SOMBRAS (RECITAL III)

Fotocomposición de José Luis Vila
RAMBLA

Blanca tu faz de rambla ardiente y sola,
ondulante belleza de verano,
que no me dices nada ni me miras,
sin olvidar los tiempos que, tranquilos,
en tus brazos abiertos, laxamente,
pasábamos los ratos y cantábamos
aquellas melodías gratas de amor y gloria
en aquel hondo pozo con sus aguas.

Tal vez por eso mismo y otras cosas,
que ya nadie recuerda,
estás en mi camino, presente en mis recuerdos
de cántaros, bullicios y juegos prohibidos
en las cuevas oscuras
que albergaban recónditas historias
de soldados malvados y gitanos.

Eran juegos de jóvenes,
cuyos secretos guardas con recelo,
de aquellos dulces días de cigarras
y viento perfumado entre las rocas.

Nuestras madres y abuelas vigilantes.
Y tú, con rostro hostil, nada contenta,
sin embargo feliz por tantas risas,
claveles y romero, rosas rojas,
tomillo y manzanilla les mandabas.

¡Gracias rambla!,
de nuestros corazones juveniles.
Al verte nuevamente,
descubrí con sorpresa que seguías
con lunares de aliagas en tus carnes,
seca, sola y ardiente, con el sol en tu frente,
sin pies y allí fijada,

esperando de nuevo mis caricias.

(Recitado por Blas Muñoz Pizarro).

lunes, 15 de diciembre de 2014

DE AMOR Y SOMBRAS (RECITAL II)

Composición fotográfica de José Luis Vila

EL AUTOBÚS

Autobús, almacén de rostros. Plagio
de perdidas miradas que se escapan
y en el vacío de una luz solapan
la cadencia de sones de un adagio.

Ojos ciegos. No sienten el contagio
de las voces que, oscuras, se agazapan
y más tarde revientan y destapan
la caja de Pandora y el presagio

de que algo va a pasar en un instante.
Pero siempre se siguen los caminos
de la rutina, que es como una vida,

en la que nada pasa relevante
y en la que somos meros inquilinos

a la espera de la última salida.

(Recitado por Antonio Mayor Sánchez).

domingo, 14 de diciembre de 2014

CRISTINA CORDÓN TAPIA





En la presentación de DE AMOR Y SOMBRAS ocurrieron, al menos, dos cosas simpáticas:

La escritora Cristina Cordón Tapia, autora de varios libros, y persona polifacética donde las haya, se acercó y me regaló LOS SUEÑOS DE LUCÍA Y EL BOSQUE ENCANTADO. Quedé encantado. He de decir que es una de esas amigas desconocidas de Facebook . Me alegró. Cristina es manchega, poeta, cantante de coplas, flamenco y jotas valencianas, que hasta las baila, integrante de coros como el de la Universidad de Valencia y más cosas. Por si la queréis encontrar en Internet, tenéis que anteponer el nombre de Matilde (Matilde Cristina), y la verdad es que el librito que me regaló es un encanto de aventuras frenéticas llenos de fantasía que seguro hará las delicias de los lectores, especialmente del mundo escolar.

 
La otra anécdota tuvo lugar al terminar el recital. Una persona desconocida del público se acercó y me regalo un ejemplar de la revista LLUM I CLARETAT doblada por la primera página que hacía referencia a MIGUEL HERNÁNDEZ. Me imagino que sería por el POEMA que leí en mi colección de sonetos LA HERIDA DE UNA MADRE, que transcribo aquí.


    


      Tanto dolor se agrupa en mi costado (…).
Miguel Hernández

Cuánta pena se acerca a mi costado
y me estremece con su agraz aliento
cuánta pena y extraño sufrimiento
me traen las vivencias del pasado.

Cuánta pena me embarga si a su lado,
no puedo estar tranquilo ni un momento,
cuánta pena, Señor, cuánto lamento
inútilmente habré ya soportado.

Cuánta pena en sollozos tan adversos
tendré que derramar como fracaso
en el acontecer de cada instante.

Cuánta pena contienen estos versos
que describir pretenden paso a paso
el dolor que entristece mi semblante.

(Vicente Barberá Albalat).