miércoles, 4 de diciembre de 2019

RICARDO BELLVESER Y FÉLIX MOLINA CON VICENTE BARBERÁ EN LA PRESENTACIÓN DE "DESPUÉS DEL AMOR" EN EL AYUNTAMIENTO DE SILLA MAÑANA JUEVES, DÍA 5, A LAS 19:30



¿Y si el amor fuera como un lenitivo, analgésico o droga capaz de aliviar las penas, el mal humor y la tristeza del otro; un refugio donde encontrar la paz y la felicidad? Si fuera eso, ¿por qué no lo aprovechamos para vivir mejor?, ¿por qué nos empeñamos en complicarnos la vida con las separaciones, odios y otro tipo de maldades? Tal vez si nos comprendiéramos mejor, si no fuéramos egoístas, si no…

VERME DESDE TUS OJOS

A veces estoy triste,
otras, ausente.

Préstame
tus ojos para verme
y no cortes mis alas ni cierres mis caminos.

Si sueño…
Si estoy soñando deja que me mire
desde tu alegre rostro.

Y si al amanecer
mi fuego has apagado
y no surcas el aire como oréada en vuelo,
tranquilo me verás,
presto para robar todos los horizontes.

Pero si vuelvo triste cuando la noche apunte
o mi gesto es feroz,
no temas,
cúbreme con tus besos y aligera mi llanto:

soy yo que no me siento.

(Vicente Barberá Albalat, Después del amor, Olélibros 2018)

martes, 3 de diciembre de 2019

RIO LA MIEL

VICENTE BARBERÁ ALBALAT EN SILLA: "DESPUÉS DEL AMOR"



Estimado amigo:
Y ¿qué pasa si sin ti, sin ese amor que pasado, presente o futuro no aparece con claridad, si te encuentras solo ante su ausencia? Siempre igual, la soledad forzada; la soledad que no deja sosiego y el silencio ante la vida y la esperanza. Por eso —Novalis de nuevo—: “En cada momento está el hombre anhelando y haciendo poesía”. La poesía como terapia y eslabón entre el ser y el no ser.

VIDA SIN TI

Con mis manos sujeto este diario
en las noches que el sueño no me duerme.
Los espacios vacíos de sus hojas,
ya no podré llenar.

En los ausentes besos 
no encuentro la esperanza
para encender tu voz.
Y en el ruidoso ocaso de mis años
casi borrar no puedo mis heridas.

Un inclemente invierno se presiente
en el viejo desván de mis querencias.

(Vicente Barberá Albalat, en Después del amor, Olélibros 2018)

lunes, 2 de diciembre de 2019

VICENTE BARBERÁ ALBALAT: DESPUÉS DEL AMOR, OLÉLIBROS, 2018

Después del amor, de Vicente Barberá Albalat



Estimados amigos:

Cuando ya hace algún tiempo presenté por primera vez Después del amor, que dicho sea de paso tantas satisfacciones me ha dado, pensé que era imprescindible preparar el acto con una gran meticulosidad como si se tratara de dar una conferencia sobre el amor. Así busqué frases, opiniones de grandes poetas y todo tipo de añadidos posibles. Incluso me atrevía a clasificar los tipos de amor de los que trataba el poemario. ¡Nada menos que de 19! Después del tiempo transcurrido —lo que son las cosas— no me atrevería a tanto, pero sí recuerdo dos versos terribles, qué cité por lo realistas pese a tratarse de un poeta romántico como Novalis:

“No temáis ya: el atardecer comienza
para aquellos que aman y se afligen”.

            Hoy, que consumimos tantos poemas a veces incomprensibles, nos aterra tanta dureza y claridad en solo dos versos del final del “Himno VI” de Himnos a la noche. La añoranza de otros tiempos, muchas veces nos hace sufrir ante el atardecer que comienza:

WOMAN

Ruther Park, Manhattan, julio de 2009.

Mujer
de caderas hermosas
con un rictus de sombra en la mirada.
Me miras. Entras y me miras.
Tus pupilas se pierden
bajo tus lacios párpados.

Mujer
de dulces argumentos en la noche,
como paloma vuelas
en busca de Walt Whitman
que abrió tu corazón
y anunció tu llanto.

Mujer
de senos grávidos
tus ojos no adivinan mis hogueras.
En tu mente aparecen fantasías
en la parte de atrás
de horteras limusinas.

No debiste venir a Nueva York.

Ya no me miras y te vas,
Tony Manero, crees, te sacará a bailar.

¡Ah, si tuviera 30…!

Con mi cuerpo cansado adónde voy.
Sólo puedo esperar
que aparezca otra hembra
y atraviese la entrada
de este frío café 
cercano al Ruther Park de Nueva York.
(Después del amor, Olélibros, 2018)

viernes, 29 de noviembre de 2019

"DESPUÉS DEL AMOR", DE VICENTE BARBERÁ ALBALAT


NO SÉ CÓMO EXPLICARTE

Por ti lo dejé todo:
enfundé mis espadas,
abandoné el alcohol, las drogas,
las noches siempre en vela,
los conciertos de jazz
y los días de fiesta con las otras bailando.

No sé cómo explicarte:
       me olvidé de los míos.
Nadie entendía la razón
       de mi ausencia.
Perdona si confieso mi locura;
       no pretendo cobrar
       ninguna deuda antigua.

Y es que tú nunca entiendes de renuncias,
       siempre arrastras con fuerza
       ese  orgullo confuso
       de tsunami enojado.
Robas la libertad
       dejando a la deriva
       ese fanal que brilla escasamente
       porque no tiene luz.
Como un muro acerado
       proteges los accesos a tu infierno.
Dentro creas hogueras
       inconsumibles
       y las brasas remueves sin quemarte.

No obstante, Amor, así es como me tienes
      en tus cadenas preso,
      rogando la clemencia de tus ojos,
      pidiéndote perdón
      por no haber nada cometido.
Y no puedo escapar
      al aceptar la herida de tus dardos.

lunes, 25 de noviembre de 2019

PLACA EN MEMORIA DE JOAQUÍN RIÑÓN

Estimados amigos: el pasado día 22 tuvo lugar un emotivo y entrañable acto en memoria de Joaquín Riñón, en el centro Aula 3, de Valencia. Asistieron su hija menor, Sandra, profesores y compañeros de tan entrañable amigo y poeta. Tomó la palabra en primer lugar el director del centro y entre otros asistentes se encontraban Blas Muñoz y Antonio Mayor, ambos, lo mismo que yo, miembros de EL LIMONERO DE HOMERO, grupo poético del que era cofundador. Adjunto una foto recordatorio y mi humilde aportación en el parlamento.




Recordando a Joaquín Riñón

Estimados amigos, gracias por haberme invitado hoy aquí. Y por darme la ocasión de pronunciar unas palabras, pocas para no alargar el acto, con motivo del homenaje que habéis organizado.
            Es para mí un gran honor.
            Conocí a Joaquín ya hace muchos años, cuando yo estaba de Inspector de Educación en Barcelona. Por cuestiones de salud él tenía que desplazarse y, por mediación de un amigo común llamado Juan Galán que conocí en Oliva cuando yo tenía 24 años, le invité a mi casa. Varias veces vino y compartimos casa y conversación.
            Cuando me trasladé a Valencia en 1992 dio la feliz casualidad de que me domicilié en la Avenida de Aragón, muy cerca de su casa. Desde entonces empezamos a salir juntos con mucha frecuencia. A veces me invitaba a su chalet en Siete Aguas y su amable esposa, Sefa, nos preparaba una paella con todo el cariño del mundo. Conocí a sus hijos, pero sobre todo a Pepa a cuyos recitales asistí con mucha frecuencia. Él estaba muy orgulloso de sus hijos y preocupado por el futuro de su hija mayor, porque conocía lo difícil que es triunfar en el mundo de las artes. Recuerdo que me preguntaba cada vez mi opinión sobre ella y cómo cantaba como si yo fuera experto. Me fascinaba la admiración que sentía por mí y lo humilde que era. No presumía de nada y siempre creía que en cuestiones educativas tenía que aconsejarlo cuando él era quien podía darme lecciones a mí.
            Así fue fraguándose una amistad. Recuperamos a Juan y los tres nos veíamos frecuentemente. A mediados de 2006 Joaquín y yo comentamos la posibilidad de crear un grupo literario para trabajar la poesía hasta que un día, a finales de ese mismo año, con motivo de la boda de Pepa, conocí a Blas —excelente poeta y gran amigo— y en 2007 ya empezamos a reunirnos, incorporándose sucesivamente Antonio Mayor y José Luis Prieto.
En el curso 2008-2009 se invitó a Blas, a Antonio, a Joaquín y a José Luis a dar una charla y leer algún poema propio en el Club Poetas del Ateneo que poco antes creamos un grupo de socios.   
El 22-01-09, tuvo lugar en el salón de Actos del Ateneo un magno recital con la colaboración de AMICS DE LA POESÍA DE SILLA, que fue un inesperado éxito. En él intervinieron como invitados todos los miembros de EL LIMONERO DE HOMERO. Pero fue el 01-02-10, cuando organizamos e intervenimos como tales por primera vez en el Instituto Luis Vives de Valencia en el que Antonio Mayor era profesor de Lengua y Literatura Española. Desde entonces más de 50 recitales, y reuniones cada jueves en el Ateneo Mercantil en las que almorzábamos y trabajábamos la poesía. Él era además de entrañable amigo un poeta extraordinario, meticuloso y continuo revisor de su producción así como experto conocedor de la gramática. Siempre conciliador, nos atendía con una amabilidad rigurosa y admirable.
Memoria crepuscular será un libro que siempre llevaremos en nuestro corazón, su testamento poético inolvidable, y su poema Muerte en La Malvarrosa, una joya.
Te fuiste después de una penosa enfermedad que aguantaste con estoicismo, te fuiste para siempre:
Hoy ya no quedan versos.
aquellos versos tristes como hielo de luna,
escritos en el viento de un corazón herido,
se fueron para siempre.
Muchas gracias.
Valencia, 22-11-2019.