Melancolía
A la runner de la playa
Lucías leves ropas deportivas
y tras de ti rendías cien miradas
de tu brío y tus gracias admiradas,
de tu correr ingrávido cautivas.
Tu ligero rodar también furtivas
codicias despertaba aborrascadas
pero con tu sonrisa desarmadas
las dejabas, y al punto inofensivas.
Llevabas la alegría en tu carrera
y eras del alba el estandarte cierto:
llegabas como luz que amaneciera.
Ahora la playa sola es sola espera.
Cuanto deja tu marcha es un desierto
y un mar que en tu silencio reverbera.
De FÉLIX MOLINA (El Soneto, Olé libros, 2025)

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